La Sección de Ocio y Cultura volvió a cosechar un nuevo éxito de participación con el viaje organizado del 26 al 28 de febrero bajo el título “La Ruta de los Templarios y el Alentejo portugués”. Un total de 50 personas, entre colegiados y acompañantes, disfrutaron de tres intensas jornadas de convivencia, cultura y patrimonio en tierras extremeñas y portuguesas.

 

La primera jornada llevó al grupo hasta Olivenza, ejemplo vivo de ciudad fronteriza marcada por cinco siglos de historia portuguesa. Sus calles empedradas, los azulejos y la arquitectura defensiva reflejan ese pasado compartido entre España y Portugal. Los asistentes pudieron conocer el antiguo castillo templario, hoy sede del Museo Etnográfico González Santana, así como la plaza de la Constitución y la iglesia de la Magdalena, una de las máximas expresiones del arte manuelino en la península. Tras el almuerzo, el viaje continuó hacia Portugal para establecer el alojamiento en Évora.

 

La segunda jornada estuvo dedicada al corazón del Alentejo portugués. Évora, declarada Patrimonio de la Humanidad, cautivó al grupo con su recinto amurallado, sus callejuelas de influencia árabe y su extraordinario legado monumental. La catedral (Sé), el templo romano —atribuido tradicionalmente a Diana— y diversos palacios y conventos formaron parte del recorrido por esta auténtica ciudad-museo.

 

Por la tarde, el grupo se trasladó a Monsaraz, uno de los pueblos más bellos de la región, cuyas fortificaciones medievales y su castillo del siglo XIII ofrecen unas vistas espectaculares sobre el gran lago de Alqueva. El paseo por sus calles blancas y empedradas fue uno de los momentos más celebrados del viaje.

 

La última etapa del itinerario incluyó la visita a Vila Viçosa, histórica residencia de los Duques de Bragança, donde el imponente Palacio Ducal y su emblemática Sala dos Duques impresionaron a los viajeros. El recorrido continuó por Estremoz, con su ciudad alta amurallada y su castillo medieval, antes de llegar a Elvas, importante plaza militar del siglo XVII, famosa por sus murallas abaluartadas y el acueducto de Amoreira.

 
Tras el almuerzo, el grupo emprendió el regreso a Madrid, poniendo fin a una escapada cultural que combinó historia, arte, paisajes y convivencia. Una vez más, la elevada participación confirma el interés y la implicación de los colegiados y sus acompañantes en las actividades organizadas, consolidando estas iniciativas como espacios de encuentro y enriquecimiento cultural.