Nuestro decano, José Antonio Galdón Ruiz, defendió como presidente del INGITE, en su discurso de bienvenida a la Asamblea General de Engineers Europe la necesidad de impulsar una Ingeniería Europea unida, competitiva y preparada para los desafíos tecnológicos, energéticos y sociales.

 

Sr. Secretario General, Distinguidos miembros del Comité Ejecutivo, estimados colegas delegados de los 33 comités nacionales, y amigos todos:

 

En nombre del Comité Nacional de España, y como presidente de INGITE (Instituto de graduados en Ingeniería e Ingenieros Técnicos de España) —el Instituto que agrupa a las corporaciones colegiales de las diez ramas de la ingeniería en nuestro país y representa a más de trescientos cincuenta mil profesionales con titulaciones de Bachelor—, es un verdadero honor daros la bienvenida a esta Asamblea General de ENGINEERS EUROPE.

 

Nos reunimos en una ciudad que, al igual que nuestra profesión, es un puente entre continentes y un cruce de caminos entre la historia y la vanguardia tecnológica. Pero lo hacemos en un momento crucial. Europa enfrenta desafíos sin precedentes: una transición energética urgente, que nos permita reducir nuestra dependencia y apostar por la sostenibilidad, una revolución digital acelerada, la necesidad imperiosa de reindustrializar nuestra economía manteniendo nuestros valores de bienestar y cohesión social, y todo ello, mejorando nuestra competitividad global.

 

En este escenario el papel de la Ingeniería es, sencillamente, insustituible, y debemos adoptar las medidas oportunas para conseguir todos los objetivos marcados.

 

Por tanto, necesitamos más y mejores ingenieros, porque todos los países aquí representados nos enfrentamos a la escasez de talento y al relevo generacional, y también tenemos la necesidad de contar con profesionales mas responsables socialmente y mejor formados y adaptados a las necesidades.

 

Para ello, consideramos vital trabajar en varios frentes:

 

Debemos trabajar la consolidación de los principios comunes de formación, la movilidad internacional y la Tarjeta Profesional Europea para ingenieros. Para garantizar que el talento fluya sin fricciones entre nuestras fronteras, debemos transformar esta tarjeta en una garantía ágil y digital de reconocimiento automático de competencias. Al estandarizar la excelencia académica, eliminamos las trabas burocráticas tradicionales, permitiendo que nuestros profesionales ejecuten proyectos estratégicos allí donde Europa más los necesita.

 

Un único ingeniero europeo, considerando la base del EUR ING 2.0, que a su vez impulsa y promueve la formación y el reciclaje continuo permanente.

 

La actualización de competencias mediante el upskilling y el reskilling. Debemos impulsar a los ingenieros en activo a actualizar constantemente sus conocimientos en inteligencia artificial generativa, robótica y computación, asegurando que su competencia permanezca certificada en la vanguardia digital a lo largo de toda su vida laboral.

 

Pero a su vez debemos fortalecer el liderazgo ético de nuestros profesionales en sostenibilidad y Inteligencia artificial. La Ingeniería no consiste solo en saber como solucionar, crear, fabricar o mejorar algo técnicamente, sino que requiere a su vez de una evaluación del impacto social, ético y ambiental.

 

Porque la verdadera sostenibilidad consiste en dejar un mundo mejor a los que vienen detrás, y los ingenieros no predecimos el futuro, lo diseñamos y lo construimos.

 

Nuestra profesión, la Ingeniería, es esencial para el desarrollo económico, industrial y social, que define la Europa de derechos y libertadas de la que disfrutamos; hemos superado crisis, guerras y transformaciones industriales, pero hoy el desafío nos lleva a recuperar esa competitividad y liderazgo a nivel mundial, fortaleciendo nuestra autonomía estratégica.

 

Ninguno de nuestros países puede resolver estos retos sistémicos de manera aislada. La verdadera fuerza de nuestra federación reside en nuestra escala corporativa; representamos a más de seis millones de profesionales en todo el continente.

 

Debemos actuar como una sola voz, firme en Bruselas para lograr nuestro gran objetivo global: recuperar la competitividad industrial que dio origen a la vieja Europa de los derechos y las libertades de las que hoy disfrutamos. Tal y como ocurrió en la Primera Revolución Industrial, donde la Ingeniería fue el motor imprescindible que transformó el mundo, hoy volvemos a ser el elemento insustituible. No habrá autonomía estratégica ni bienestar social sin una única Ingeniería Europea, fuerte, unida y competitiva.

 

Aprovechemos este encuentro para diseñar ese nuevo renacimiento técnico.