Desde el 1 de septiembre de 2026 surte efectos la nueva regulación de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre los permisos de acceso flexible de la demanda eléctrica, una medida destinada a facilitar la conexión de nuevos consumidores cuando no exista capacidad firme disponible en la red.

 

La principal novedad es que la falta de capacidad firme en un nudo no tendrá necesariamente que impedir la conexión de una nueva instalación. Cuando técnicamente resulte viable, el consumidor podrá obtener capacidad flexible, aceptando que parte de su potencia pueda ser limitada, reducida o desconectada temporalmente cuando las condiciones de la red lo requieran.

 

De este modo, se pretende aprovechar mejor las infraestructuras eléctricas existentes y facilitar proyectos de electrificación industrial, centros de datos, grandes instalaciones de recarga, almacenamiento energético y otros nuevos consumos, sin tener que esperar necesariamente a una ampliación de la red.

 

La regulación establece cuatro modalidades de acceso flexible. En distribución se contemplan permisos asociados a determinados patrones horarios de consumo (tipo 0), a la desconexión remota ante situaciones concretas de indisponibilidad de la red (tipo 1) y a la gestión activa de consumos superiores a 1 MW (tipo 2). El tipo 3 se destina a instalaciones de más de 1 MW conectadas directamente a la red de transporte.

 

Estas nuevas posibilidades implicarán también mayores requisitos técnicos de medida, comunicaciones, automatización, observabilidad y control de la demanda, ámbitos directamente relacionados con la actividad profesional de los ingenieros técnicos industriales.

 

Aplicación progresiva

 

Aunque la resolución surte efectos desde el 1 de septiembre, ello no significa que todas las modalidades puedan solicitarse inmediatamente. Los permisos tipo 0, 1 y 3 deberán estar disponibles en un plazo máximo de seis meses. En el caso del tipo 2, su implantación dependerá de que los gestores de las redes de distribución dispongan de las herramientas necesarias de supervisión y control y, en todo caso, deberá estar disponible antes del 1 de enero de 2028.

 

El nuevo modelo supone, en definitiva, pasar de un esquema basado fundamentalmente en determinar si “existe o no capacidad” a otro más flexible, en el que determinados consumidores podrán conectarse, aunque no dispongan de capacidad firme durante todas las horas del año, contribuyendo a acelerar la electrificación y la descarbonización de la industria.